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En International Paper estamos comprometidos con la mejora continua para la reducción de nuestra huella de carbono y el aumento de nuestra eficiencia energética.

Los procesos de producción de International Paper generan y consumen grandes cantidades de energía.  Desde hace más de diez años International Paper pone un gran empeño en mejorar su eficiencia energética. Dado que la energía tiene un coste elevado, reducir su consumo tiene beneficios tanto desde el punto de vista económico como desde el ecológico.  Durante los últimos cinco años, hemos invertido 424 millones de dólares para reducir nuestras compras anuales de energía en más de 14 billones de Unidades Térmicas Británicas (BTU). Esta reducción de energía equivale a 4.500 vagones de carbón, o a la energía necesaria para proporcionar calefacción durante un año a una localidad de 125.000 habitantes en el Medio Oeste de Estados Unidoss. 

Las mejoras en la eficiencia energética reducen la cantidad de energía que necesitamos para elaborar nuestros productos, lo que da como resultado un consumo menor de recursos y menos emisiones.


La fabricación de papel y pasta de celulosa es la principal actividad de producción para la mayoría de los productos de International Paper. Utilizamos el proceso Kraft de producción de pasta, a través del cual la madera se cuece en una solución alcalina y las fibras de madera se separan de las colas y azúcares naturales que las mantienen unidas para formar el árbol. El papel se elabora a partir de las fibras y los azúcares separados se utilizan como biocombustible para generar energía.

Para la producción de energía empleamos también otras fuentes basadas en biomasa, como residuos forestales (por ejemplo, la corteza).  Este uso eficiente de los recursos permite a nuestras fábricas alimentarse en, aproximadamente, un 72% a partir de biomasa renovable neutra en emisiones de carbono. En resumen, los mismos árboles que suministran la fibra de madera para la elaboración de nuestros productos también suministran de forma eficiente la mayoría de la energía que utilizamos en ese proceso.

Compramos combustibles y electricidad para el resto de las necesidades energéticas (aproximadamente un 28%) de nuestras fábricas. Creemos que podemos reducir todavía más el uso de combustibles comprados, en particular, de combustibles fósiles (carbón, gas natural, petróleo y otros tipos de combustible), y también del vapor y la electricidad comprados. Nuestras operaciones de conversión y otras operaciones que no son de producción también tienen impacto, pero es inferior al 5% de nuestro consumo total de energía.

En 2015 la eficiencia energética de nuestras fábricas mejoró en un 4,7 por ciento en comparación con 2010. Ocho de nuestras fábricas registraron récords mensuales de eficiencia energética durante 2015.